El equipo

La figura:

El equipo de ADEO

Las claves de este momento histórico que vive el Portaviones no deben buscarse solo en rendimientos futbolísticos. Todo parte de un proyecto en donde la coherencia y la humildad del trabajo son pilares fundamentales. Todos aportaron su granito de arena para la obtención de este resultado, que no debe disociarse del contexto de un proyecto institucional, que continuará con la construcción del nuevo estadio.

S
ería injusto obviar el aporte de aquellos que, quien más, quién menos, ofrecieron su granito de arena durante este inmejorable 2.009 en el marco una esta campaña no menos que inolvidable.
Más si pensamos en números y estadísticas que marcan un invicto de 30 partidos oficiales en el corriente año, a los que se les suman los logrados a partir del 8 de setiembre de 2.008 (visitante de Argentino en Las Parejas, 0 – 1) y unos 6 encuentros amistosos que completan una friolera de 42 partidos sin conocer la derrota.
Estos datos están sustentados en el funcionamiento de un grupo cimentado futbolísticamente a través de una evidente columna vertebral integrada, en principio, por el arquero Cristian Londero, el marcador central Víctor Acotto y el volante y capitán Andrés Mercuri. En ellos se edificaron las bases que sustentaron una labor equilibrada, compacta y sostenida, que fue tomando confianza a medida que corría la competencia. Resulta casi imposible despegar de esta unidad sus actuaciones individuales, a tal punto que simulan ser un bloque no disociable, casi indivisible. Cada uno de ellos, con sus características personales, han sabido cumplir con creces un desempeño superlativo, a tal punto de poder ser considerados, sin temor a equivocarnos, como los mejores jugadores del año, o al menos ocupar el pedestal de los más encumbrados exponentes futbolísticos del año 2.009.
Apoyados en ellos, la dupla asociada de los santafesinos César Olmedo y Gustavo Sandoval: uno como creador y generador de juego; el “Chicha” fue la usina transportadora de la capacidad ofensiva demostrada por el Bi Campeón durante los dos torneos. En tanto, el “sabalero” ex - Colón aportó el toque de distinción y capacidad goleadora, jerarquía que hoy por hoy es tan requerida en todos los niveles de nuestro fútbol. Por cierto, ambos jugadores tuvieron atributos en común: concretaron la mayoría de los goles que convirtió “el Portaviones”, a tal punto que los dos se consagraron goleadores en ambos torneos, Olmedo en el Apertura y Sandoval en el Clausura.
Otro de los calificados como jugador “distinto” es Federico Zanni. Su actuación a lo largo del año fue in crescendo, de menor a mayor, siendo desequilibrante en muchas oportunidades. Su excelente performance se relaciona directamente con la confianza y la oportunidad brindada hacia él por el cuerpo técnico.
La línea defensiva del equipo de Chiurchú se completó con la presencia de Diego Juárez y Víctor Delgado. El primero, en base a su experiencia y su forma de juego, ofreció seguridad, juego aéreo y, en ocasiones, llegada al gol. Con Acotto llegaron a complementarse muy bien, y sobre el final del campeonato, lograron el equilibrio defensivo que careció en ADEO durante el 2.008.
El caso de Delgado fue bastante similar, sabiendo adaptarse al juego solicitado por el entrenador y cumpliendo la tarea de jugador polifuncional.
La evolución demostrada por Pablo Esci, jugador surgido de las canteras de la institución, muestra a las claras la política que debe llevar adelante la dirigencia en cuanto a las divisiones inferiores. El surgimiento del pibe, como uno de los “hijos predilectos”, adaptándose a un equipo con valores experimentados, se vivió como una bocanada de aire fresco que sopló hasta el momento de su accidente. En su misma condición hay que colocar a Guillermo Zurita, al cual se le reveló una posición y un juego que, a partir de su lesión y su extenso período que demandó la recuperación, ADEO sufrió mucho. Posicionalmente, (y en esto hay que ajustarse al rendimiento) la actuación de Zurita durante el año puede considerarse como el descubrimiento más efectivo, el cual se basó en buen juego, fuerza contagiosa, manejo del balón y llegada al gol.
La participación de Guillermo Farías no produjo el brillo o lucimiento que adquirieron algunos de sus compañeros, pero marcó, en más de una oportunidad, el equilibrio que el equipo necesitaba. Fue uno de los jugadores con mayor presencia a lo largo del año y con un rendimiento tan regular como positivo, principalmente en la marca, la entrega y el remate de media distancia. Cumplió como pocos lo que el técnico le pedía.
A él se suma la participación de Matías Yacciofani, de gran año, basado en un juego criterioso, de entrega permanente y proyección al ataque. Tuvo, tal vez, el mejor año en toda su carrera futbolística, ya que en este 2.009 experimentó un alto grado de madurez en el juego.
Capítulo aparte merece el desempeño de Paolo Mora, jugador que demostró ser altamente desequilibrante. El delantero que todos quieren tener. Completó un excelente segundo torneo, luego de un largo período de inactividad producto de una suspensión. Fue el jugador clave y determinante en la definición del Clausura. Pura potencia, desequilibrio y velocidad. Los directores técnicos contrarios temen de él, a tal punto de diagramar esquemas defensivos que contrarresten su juego; la hinchada lo ama incondicionalmente, especialmente cuando volcado en posición de ataque, toma el balón y produce un clímax y una sensación de peligrosidad inminente. Demás está decir que los defensores rivales no lo quieren ver “ni cerca”. Más allá de su temperamento, (que a veces le juega en contra) ha contestado a las infracciones recibidas con goles, asistencias y jugadas espectaculares.
Los jóvenes promovidos de sexta, quinta y cuarta división han dado el resultado esperado, según lo que se aguardaba de ellos. El caso emblemático es el de Velo, siendo factor fundamental en la última parte del año, respondiendo con goles y buen juego a la responsabilidad de disputar partidos tan calientes y picantes como el clásico contra Sport o la primer final con Cremería. Apareció entonces un tapado que va a ser, seguramente, muy tenido en cuenta en un futuro inmediato.
Lo propio ocurre con Maxi Serenelli e Ignacio Peralta, que afrontarán el año venidero con mayores expectativas en pos de sumar minutos y partidos en la divisional mayor, al igual que Sosa y Hernández, dos pibes con edad de quinta y sexta división que ya han tenido la posibilidad de compartir el vestuario, el banco de suplentes, la concentración y algunos que otros minutos “con los grandes”.
Para terminar, es dable manifestar la participación de Gerardo Giallet, víctima de una severa lesión que lo marginará por varios meses de las canchas. El esfuerzo que hizo por llegar a ocupar un lugar en el equipo se vio frustrado por “esas cosas del fútbol”. Sin embargo, no desaprovechó la oportunidad que tuvo en demostrar que está para cuando de él requieran. Así sucedió con dos muy buenas actuaciones en la serie semifinal contra Sport Club.
Un caso similar es el de Diego Pedemonte, quien a causa de consecutivas lesiones dejó de ocupar su lugar entre los titulares para reaparecer el pasado domingo en el partido final, al menos por unos minutos. Sus condiciones, a no ser por las controversias físicas, le permitirán tener diversas oportunidades para volver a ocupar el lugar que supo ganarse a fuerza de sacrificio y buenas actuaciones.
Quien también aguardará su momento será el arquero suplente, integrante del plantel de cuarta división, Torres. La presencia del Pato Londero y su nivel superlativo harán que deba pacientemente aguardar su momento. Su juventud, hoy por hoy, se lo permite.
Hay más: recordemos a Sanabria, “el tanque” Mirleni, Franco Pedemonte, Villarreal y otros que habrán estado durante el año.
Todos, absolutamente, conforman el plantel que, conducidos por un hombre, Sergio Chiurchú, secundado por Marcos Pooli, el profe Daniel Genga, el masajista Marcelo Acosta, el personal de utilería, los integrantes de la sub-comisión de Fútbol Mayor y la Comisión Directiva, forman parte, junto a su parcialidad del “mundo ADEO”.
Figuras, todos ellos, de lo disputado durante el 2.009, sea amistoso (Torneo Interclubes) u oficial (torneo Apertura y Clausura).
Por eso, el trofeo, descansa en las mejores manos. Por eso, la figura es más que nunca, EL EQUIPO.

Daniel Aliprandi

IMAGENES QUE QUEDARON EN LA HISTORIA