Unico

Jugo en Everton y dio magia , aqui les dejo algo: Oscar Pinino Mas, un jugador de corte eléctrico, verdadero ejemplo de la “explosión” de la que alguna vez habló el Bambino Veira. No fue un wing de desborde y centro atrás, función básica y clásica de la posición. Su potencia y velocidad, combinada con un remate impresionante, hicieron de Pinino Mas uno de los más grandes goleadores de el fútbol argentino, y un asiduo integrante del combinado nacional. 429 partidos en primera (River, Quilmes, Sarmiento, Moreno de Junin, Huracán Las Heras de Mendoza) y 215 goles, números más que impresionantes, a los que además podrían sumarsele los 49 goles que hizo en el América de Cali, los 14 en el Real Madrid y los 10 que marcó para la selección argentina.Repito autor de nuevo:PININO MAS (por R. Fontanarrosa)“(...)Había una cosa de goce, de disfrute contagioso en el Pinino Mas. Tal vez saliera a la cancha tan preocupado o nervioso como cualquiera, pero la imagen, desde la tribuna, era la de un tipo que se moría de ganas de jugar. Y saltaba disparado desde el túnel como para comerse la cancha, como esos perritos que viven encerrados en un departamento y, de repente, los largan al parque. Oscar Mas era, fundamentalmente, espectacularidad. Una suerte de acróbata circense que picaba a velocidad de vértigo y volaba por los aires cuando lo cruzaban, rodaba hecho una bola sobre el pasto, se ponía de pie con una cabriola, se tiraba en palomita como quien lo hace a una pileta de natación. De esos jugadores que, en verdad, levantan a la tribuna, motivan, convulsionan, electrizan.(...) Compadrón simpático, retacón, exhibicionista, se quedaba luego pegando con la punta del botín zurdo contra el césped cuando el disparo salía cerca, como diciendo: “¿Cómo se me puede haber ido afuera?”, aunque hubiese intentado desde cuarenta metros. Y le pegaba extraordinariamente bien el Pinino, fortísimo, de a rastrón o de aire, con pelota dominada o quieta, fuerte al primer palo o baja y cruzada al segundo.(...) No se si se lo podía calificar como un wing clásico, era un goleador, sencillamente.(...) Difícil aburrirse en una cancha si jugaba el Pinino. El juego adquiría, instantáneamente, un ritmo vertiginoso cuando él entraba en contacto con la pelota.(...)”

IMAGENES QUE QUEDARON EN LA HISTORIA